Política

Partidos Zombies: Aylwin no abandonó a la DC, la DC abandonó al centro

 

Es un hecho bastante simbólico, a pesar de que muchos pretendan bajarle el perfil, el escape por parte de Mariana Aylwin de la Democracia Cristiana (DC). Histórica militante e hija del presidente de la transición, huyendo y colateralmente agravando de la crisis del partido.

Una de las más importantes justificaciones del impacto mediático fue el motivo de la renuncia: Aylwin no abandonó a la DC, la DC abandonó al centro; como puede constatarse viendo la pérdida de votos que obtuvo el partido desde el '90 en adelante. (Un millón de votos en diputados)

Lo más importante para nosotros, los abanderados de la libertad situados a la Derecha de este partido, es analizar posibles repercusiones.

La DC se unirá al resto de los partidos que perdieron su sentido pero que siguen ahí, incómodamente ocupando un espacio en el poder como herencia del pasado. Compartirá banca con partidos muertos en vida como el Partido Radical (PR) o el Partido Por la Democracia (PPD), colectivo el cual incluso su nombre denota su pérdida de objetivo. Por su parte, el PR fue sacado del museo para impulsar una fallida candidatura, pero que sin duda volvió a su empolvado pedestal.

Debemos estar atentos a las repercusiones que podrá tener la nueva membresía democratacristiana al club de los absurdos. La Nueva Mayoría seguirá ostentando poder, pero este probablemente se le escapará de las manos como arena con la potente irrupción del Frente Amplio (FA). Además, quizá se incorpore el Partido Comunista a sus filas.

Por un lado, podría ser positivo que al FA se le caiga la máscara de “movimiento ciudadano”. Quedaría expuesta su dura veta marxista y posmarxista. Sin embargo, por otro, se articularía un potente adversario político que será casi imposible derrotar en 2022 teniendo en cuenta que tienen tanto la cultura como la academia a su favor.

El vacío de poder que dejarán los partidos muertos en vida que componen la NM será absorbido en gran medida por el FA y los pocos comandantes que tiene la coalición en su interior (entre estos, Fernando Atria, el muy hábil sofista arquitecto del "Podemos chileno").

El FA tiene preparados zapatos nuevos para salir a marchar desde el primer día. Nosotros tenemos un conciliador y probablemente tibio gobierno, que no será suficiente.  Si no comenzamos a disputarle todos los espacios a la nueva izquierda, Chile caerá en el dominio del FA: la izquierda relevante más dura que hemos visto después de 1990, pero con el camuflaje necesario para parecer de un centro moderado. De los seguidores del nuevo proyecto de Kast y los que quedan dentro de la UDI depende la gloriosa resurrección de las ideas de la libertad.

Y bueno, algún rol le debe quedar a Evópoli por ahí.

Por Cristóbal Díaz Guitart

Estudiante Derecho, USS Concepción

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