Opinión

Nuevos tiempos: Lo que le debemos a Chile

 

Las pasadas elecciones nos transmitieron señales contradictorias. Repasemos algunas: las encuestas fallaron, la centroderecha no era tan fuerte, el gobierno de Michelle Bachelet puede terminar tranquilo, la nueva izquierda se infló más allá de las expectativas y la Derecha demostró que está viva.

Las consecuencias están a la vista. Tenemos una segunda vuelta abierta y decisiva para el futuro de Chile: Piñera versus Gullier. Decisiva no porque alguno de los candidatos sea muy bueno, sino por lo que puede significar por los próximos 4 años.

Pero no quiero hablar tanto de Piñera. En algún otro minuto he dejado claro que no lo sigo, no es un político que respete (aparte del modo en que ha defendido la soberanía de nuestro territorio) y mucho menos uno que yo desee para liderar el gobierno del país, más si consideramos su gobierno socialdemócrata del 2010-2014.

Permítanme hablarles de la Derecha, esa que con el liderazgo de José Antonio Kast, sin partidos ni grandes plataformas alcanzó casi un 8% de los votos, de la Derecha que siendo consecuente y coherente recibió el voto de más de 500.000 chilenos.

El camino de la Derecha no fue fácil, pues para la centroderecha no era agradable su presencia, no era agradable que un grupo de jóvenes, estudiantes, trabajadores, ex uniformados, creyentes y patriotas se separara del mainstream y se atreviera a algo distinto. Eso distinto es la política sin calculadora, sin encuestas y sin amiguismos, solo con convicción y amor por Chile y su historia. Una Derecha que no quiere ganar votos, sino el corazón y la mente de las personas. Una Derecha que no quiere repartir propuestas (dígase, captar grupos de interés) sino defender ideas.

Esa era la Derecha que lideró Kast. Recibió todas la críticas, fue renegado por sus ex compañeros de partido y fue tratado de modo inapropiado por gran parte de la centroderecha. Pero ahí estaba José Antonio, enfrentando a los candidatos de la izquierda en cada foro, debate y programa de TV. Siendo duro con las ideas estatistas y demostrando su calidad política. Ni hablar de los cientos de voluntarios que estaban con Kast, aguantando todos los insultos en las calles y soportando la presión de sus amigos de centroderecha.

La campaña de Kast fue ejemplar y ese 8% lo dice con claridad. Ese 8% no es gran cosa para los que desean volver rápido al poder, pero dice mucho de lo que puede hacer un grupo de personas cuando lo que prima es la defensa de ideas y la convicción.

Pero ahora la Derecha no tiene que aquietarse, ya que como Kast lo advirtió, ganamos, pero esto continúa. Nuestra batalla es constante y pareciera que ha entrado en una faceta complicada. Chile está en riesgo de seguir bajo el gobierno del socialismo bacheletista. El candidato Guillier, con lo mal personaje que es, tiene una opción no menor (es más, tiene la primera opción) de ganar esta elección presidencial y como Derecha no podemos permitir otro gobierno de izquierda para nuestro país.

Nuestra tarea es seguir combatiendo a la izquierda en cada espacio, promoviendo las ideas de la dignidad humana, la libertad de la persona, la autonomía de los cuerpos intermedios, el valor de la familia, la subsidiaridad, el estado de Derecho y una economía de libre mercado.

Porque Chile no soporta otro gobierno de izquierda, luchemos con nuestras ideas contra el heredero de Michelle Bachelet.

Por Jaime Tagle

Federación de Estudiantes secundarios. CVD.

Comentarios

Buscar

Síguenos

Enterate de nuestras ultimas noticias a través de nuestras redes cociales!


Suscribirse!

Mantente al tanto de nuestro contenido en tu E-Mail