Opinión

MILES de mentiras para justificar la despenalización del aborto

Durante el debate en el que participó Claudia Dides, directriz de MILES Chile, en el programa televisivo «El Informante», de TVN, ella justificó el proyecto de ley impulsado por su empresa sobre la base de una encuesta y de lo que ella considera un debate democrático amplio y extenso. Estas justificaciones, típicas de quienes pretenden introducir más legislación en un Estado ya atiborrado de ella, resultan cuestionables y son, de hecho, insuficientes para respaldar el proyecto de ley de aborto discutido en la actualidad.

Resulta cuestionable, en primer lugar, la proposición de una ley sobre la base de una encuesta porque hay fenómenos que no pueden quedar sometidos a la decisión de una mayoría. Las leyes de la física, las operaciones matemáticas, el tratamiento contra el cáncer, los derechos fundamentales... Nada de esto puede estar sometido al capricho o voluntad de una mayoría: se trata, más bien, de fenómenos trascendentales (salvo por el tratamiento contra el cáncer) que serán como son independientemente de la opinión mayoritaria. Si siguiéramos el criterio interpuesto por Dides, podríamos poner en discusión la cantidad de agua que cae sobre Santiago cada año, pero el hecho es que este fenómeno no variará a causa de los resultados de una votación. El derecho a la vida del nasciturus, por ende (y si acaso existe tal derecho), tampoco variará. Por cierto, ¿qué le parece tan grave a Dides acerca de la investigación conducida por el Congreso de los EEUU si ella no considera que los nascituri sean humanos o tengan algún derecho?

Rosario Vidal, vocera del Movimiento de Mujeres Reivindica, demostró suficientemente que el debate no fue amplio ni democrático. Ella no podría decir que no fue extenso, puesto que duró dos años y medio, pero este rasgo carece de significado, en los hechos, cuando el debate no ha sido ni democrático ni amplio, como ella estableció. No fue un debate democrático porque solamente la empresa de Dides y sus adláteres han sido escuchados. Tampoco fue amplio porque los congresistas no estaban dispuestos a escuchar todas las opiniones. De ninguna manera, pues, podría decirse que este debate ha sido democrático o amplio: Dides mintió descaradamente cuando aseveró esto.

Que el debate haya sido democrático o no, empero, es lo de menos. Dides y su organización (financiada por al menos una empresa transnacional) no se han hecho cargo de demostrar que su proyecto de ley es digno de ser discutido. Dides argumentó falazmente que cuenta con apoyo de cierto número de personas, pero mostré arriba que esta condición no es suficiente. Queda claro, entonces, que MILES Chile no está preocupada de si acaso es legítimo discutir o no esta idea, sino que parece más bien interesada para crear las condiciones que permiten expandir el mercado de la transnacional que la financia. Porque, aun cuando respalda con argumentos la legitimidad del aborto, no se preocupa de que esta idea recibe fuertes cuestionamientos de intelectuales que muestran una y otra vez su insuficiencia epistemológica. Ni siquiera se trata de un asunto imposible de zanjar, pero MILES Chile no está haciendo el esfuerzo por resolverlo o por mejorar las condiciones argumentales de su posición: MILES Chile, con Dides a la cabeza, parece haber dado por concluido el proceso reflexivo y ahora solamente está empeñada en instalar la sucursal de Planned Parenthood en Chile para empezar a lucrar. Es cierto que un negocio no sirve si no obtiene rentabilidad, pero MILES Chile no está siendo honesta con respecto a sus verdaderas intenciones ni con respecto a los argumentos que expone públicamente. Se nota, por cierto, que le da lo mismo si el nasciturus es sujeto de derecho o no—por esto puede resultar aceptable matarlo voluntariamente a la vez que resulta condenable vender sus tejidos. Así que, necesariamente, su intención corre por otro carril.

Se evidencian, por ende, serias contradicciones en el discurso de MILES Chile: que es aceptable legislar sobre la base de una mayoría, pero no que una mayoría respalde el atropello de los DDHH; que el Gobierno Militar aprobó una Constitución «ilegítima» a la vez que dictó un código sanitario perfectamente legítimo; que está bien deshacerse del nasciturus, pero resultaría escandaloso vender sus tejidos. Quo uadis, MILES Chile? No se me ocultan tus incoherencias y huelo, a lo lejos, una intención diferente de la que declaras. Dices que defiendes la libertad individual, pero te opones a que las personas puedan excusarse de participar en los procedimientos de aborto. ¿Tendrás la desfachatez de seguir afirmando que defiendes los derechos individuales? ¿Por qué mejor no confiesas que tu interés es meramente comercial y que la ley te impide desarrollar tu negocio? ¡Porque entonces te tomaría de la mano y te ayudaría con gusto a derribar la legislación vigente (sin reemplazarla con nada más)! ¿Quieres venir conmigo o no?

Por Cristian Mancilla

Master of Philosophy. The Australian National University. Profesor de Latín y Griego Antiguo.

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