Actualidad

Los Puritanos Morales de la Nueva Izquierda

Hace unos días escuchábamos alegremente cómo el Ministro de Educación hacía el ridículo hablando sobre educación sexual. Para muchos, fue gracioso que dijera que sus hijos eran campeones por necesitar más de tres condones. Honestamente, no me gustaría ser uno de los hijos de Varela en estos momentos, ni me imagino la vergüenza que deben estar pasando. Pero lo más increíble fue la reacción de la vocera de la Confech, Sandra Beltrami, quien señalo que las mujeres y estudiantes se sintieron “sumamente ofendidas” por sus palabras y exigió que se disculpara. ¿En qué universo sentirse orgulloso de los hijos puede ofender? El argumento de la vocera fue que si fueran mujeres no diría que son sus campeonas, pero esto es mera especulación. Lo que hay detrás de este ejemplo anecdótico es la práctica política de la nueva izquierda y la que están utilizando para ganar poder y legitimidad: ofenderse por todo.

Esta práctica, que a simple vista parece tremendamente infantil, es fruto de una larga e histórica evolución intelectual. En un principio, la izquierda apostaba a la revolución del proletariado. El socialismo “científico” prometía resolver los padecimientos de los obreros explotados por grandes terratenientes acumuladores de capital, la revolución era vista como “inevitable” dadas las leyes de la historia elaboradas por Marx y una serie de predicciones sucesivas.

Lamentablemente para ellos, las predicciones de Marx fracasaron. Él decía que los pobres iban a ser cada vez más pobres y alienados, a la vez que los ricos iban a ser más ricos, pero lo que sucedió en países desarrollados fue que los pobres dejaron la pobreza, adquirieron autos, televisores y computadores, y no había ningún interés por librar una batalla con los empleadores. Como contrapartida, los modelos de desarrollo alternativos, basados en una especie de socialismo “científico”, fracasaron espectacularmente generando miseria y muertes por millones. La URSS se desintegró, se impuso la tendencia “neoliberal”, y la izquierda fracasó. La práctica política hasta entonces fue utilizar las bases de obreros y los sindicatos para llegar a la revolución.

REFORMANDO EL MARXISMO

Entonces ocurrió que los teóricos de izquierda vieron que había que “reformar” al marxismo. Primero Gramsci esbozó que no era tanto que la estructura económica debía ser reformada para reformar la sociedad –visión marxista clásica –, sino que la cultura debía cambiarse y el resto se daba por añadidura. Herbert Marcuse habló de la “tolerancia represiva”, donde para avanzar había que promover abiertamente la intolerancia hacia movimientos de derecha como parte de una estrategia política. Y quienes culminaron todo fueron personajes como Laclau, quienes vieron que el nuevo sujeto de la revolución debía ser “construido”. Esta construcción consiste en instalarle la idea al individuo de que es oprimido por meta-estructuras sociales las cuales fueron creadas para perjudicarlo. Jacques Derrida habló de la “deconstrucción” como una expansión dentro de la tradición marxista, si bien el aspecto económico era dejado de lado. La transición entonces estaba completa: ya no importan los obreros, importan las minorías oprimidas. El trabajo ya no se hace en los sindicatos, se hace en la disputa cultural cotidiana.

El problema es que la opresión de la que hablan ya no se presenta a simple vista. Antes resultaba evidente que un minero trabajando a 100 metros bajo tierra sin oxígeno era alguien oprimido, pero ahora nos quieren decir que una ama de casa, aún si vive en pleno barrio alto, es alguien tremendamente oprimida. Puede ser que ella no lo manifieste jamás, puede ser incluso que sea feliz con su vida, pero en el fondo está siendo oprimida por un sistema que le impuso roles desde pequeña.

La táctica de la nueva izquierda entonces, consiste en “visibilizar” aquella opresión existente que está “normalizada”, de la cual el grueso de la población no es consciente, y para ello el juego consiste en ofenderse, victimizarse, y sindicar como responsable al sistema y sus presuntamente opresivas instituciones, tanto públicas como privadas. Todo es presentado a través de un envoltorio emocional que dificulta llegar al fondo racional del asunto y discutir si efectivamente esas instituciones existen.

Resultado de imagen para discrimination

LEJANIA Y DESPRECIO POR EL PUEBLO

Lo interesante es que ellos, los nuevos revolucionarios, cuentan con un aparato comunicacional mainstream que les es totalmente funcional, ya sea por casualidad o porque los dueños de los medios también tienen una agenda progresista. Resulta particularmente extraño que en un país con un flujo inmigratorio creciente de varios países del mundo, los medios hayan hecho una excesiva propaganda de los beneficios de la inmigración haitiana, concursos de belleza haitianos, rescatistas haitianos, etc. Ni hablar de la sobreexplotación del Oscar ganado por la película Una Mujer Fantástica, donde estuvimos casi meses hablando del tema. Todo esto a la mayoría de la población no le importa en lo absoluto.

La ideología “interseccional” establece que toda opresión está conectada por el mismo sistema que la perpetúa. El activismo del guerrero de la justicia social de RRSS consiste en funar y acosar gente. Los colectivos feministas necesitan evidenciar este abrumador machismo que ellas ven existiendo por todas partes, por ende, se dedican a politizar cualquier caso de violencia de género –siempre que sea de un hombre a una mujer, al revés no suma para la causa– y también se dedican a hacer revisiones rigurosas, cual Santa Inquisición, de las rutinas humorísticas o comerciales de televisión para dar muestras de este profundo machismo que existe en la sociedad. Por su parte, los colectivos LGTB hacen lo mismo, y las coordinadoras de inmigrantes también. Abundan las historias de redes sociales inventadas con excesiva emocionalidad retratando supuestos casos inverosímiles de haitianos discriminados que saben 5 idiomas y son mucho más trabajadores que los chilenos pero que por alguna extraña razón sólo encuentran trabajo como vendedores de Super 8.

Por cierto que el fomento de esta actividad también deja damnificados; por ejemplo, casos como el estudiante de la Universidad de Concepción acusado anónimamente de violación en medio de elecciones de federación, cuya reputación quedó destruida para siempre independiente de la veracidad de la acusación, o el caso de la pareja homosexual que denunció ser discriminada de forma homofóbica en un restaurant Mamut cuando al final resultó que habían golpeado a las trabajadoras. Los progresistas, por supuesto, justificarán esto y le dirán que los opresores están “recibiendo su merecido por años de opresión”.

Como se ha dicho anteriormente, al grueso de la población no le interesa que le hablen de homofobia, racismo y machismo todo el tiempo. De manera innata desarrolla un desprecio por esta gente acomodada portadora de la moral absoluta con consciencia social que paradójicamente está totalmente desconectada de sus necesidades; es por esta razón que salen electos personajes como Donald Trump o ganan popularidad movimientos como el Brexit o el Frente Nacional francés. Dado que esta “nueva ilustración” posmoderna se presenta más en colegios de alta alcurnia que cuentan con más recursos, es común que el desprecio sea mutuo: Para el izquierdista del barrio alto los pobres son machistas y racistas, además de fachos pobres.

LA NUEVA IZQUIERDA ES LA NUEVA INQUISICIÓN

Resultado de imagen para salem witches

Ahora bien, ¿es cierto que la sociedad es tremendamente opresiva producto de una construcción social, o será que las personas desarrollan juicios en base a patrones de conducta de grupos de personas, los cuales a su vez son influenciados por diferencias innatas en constituciones biológicas de las personas? Dicho de otra forma, a modo de ejemplo, ¿hay menos mujeres en las carreras de ingeniería por una terrible opresión cultural o será que ellas, innatamente por rasgos neurológicos/biológicos de personalidad, prefieren en general otras carreras? Legalmente al menos esta opresión no existe, no hay ningún lugar al que las mujeres estén impedidas de llegar, aunque esto es quizás tema para otra columna. Por lo pronto, quien escribe estas líneas ha visto como personas normales, otrora agradables y simpáticas, se han transformado en gente desagradable con quien ya no se puede conversar.

Recuerdo, hace unos años, que cuando se hablaba de política el tema más controversial era la Dictadura, y era bastante fácil pasar el rato con gente de otra línea política mientras no se tocara ese tema, el cual sólo se hacía presente durante las elecciones o en septiembre. Ahora en cambio, cada comentario o chiste puede significar que te aleccionen de por qué eso estuvo mal. Y dado que aquello que es ofensivo es subjetivo dependiendo del nivel de "consciencia social" del progresista de turno, potencialmente todo puede ser objeto de revisión. La “biopolítica” terminó por crear discusiones y tensiones con gente con la que antes uno no discutía.

La gente se está poniendo hipersensible y desagradable, las relaciones humanas se están poniendo cada vez más tóxicas y ya nadie se atreve a decir lo que piensa por miedo a represalias. Incluso, hoy los chistes se envían a escondidas en grupos cerrados de whatsapp. Los nuevos izquierdistas se parecen demasiado a los otrora apóstoles que gritaban “pecado” en cada acción humana e incluso promovían las cacerías de brujas, sólo que ahora ellos gritan “machismo” o “xenofobia”. Los progresistas le dirán que este es el significado del progreso y que usted no entiende lo que pasa porque es alguien privilegiado, retrógrado o ignorante. No los escuche. Lo que está pasando no es progreso. Es un proceso deliberadamente fabricado para darle más poder a quienes se benefician de instalar estos discursos hegemónicos de minorías oprimidas arbitrariamente elegidas. Si usted cree que es el único cansado de esta era de la corrección política sepa que no lo es, somos muchos los cansados de estos nuevos puritanos morales.

¿Y si nos rebelamos?

Por Nicolás Palma

"Libertario de derecha, seguidor de Hans Hermann Hoppe y Jordan Peterson. Ingeniero Comercial que le gusta leer".

Comentarios

Buscar

Síguenos

Enterate de nuestras ultimas noticias a través de nuestras redes cociales!


Suscribirse!

Mantente al tanto de nuestro contenido en tu E-Mail