Opinión

Libertad vs Igualdad: ¿Buscan los libertarios de derecha imponer su moral? pte. 1

 

 

Ante la pregunta con que se titula el presente artículo, la respuesta es un rotundo no. Walter Block, reconocido teórico libertario dice al respecto:

 

"El libertarismo, entonces, no es una filosofía de vida. No tiene pretensión de indicar como la humanidad puede vivir mejor. No traza fronteras entre el bien y el mal, entre lo moral e inmoral, entre lo oportuno e inoportuno. [1]

 

Letras Libertarias surge desde la necesidad de trascender los aspectos clásicos sobre teoría de Estado y economía, busca abordar el multiculturalismo y multirracialismo forzado, y los diversos enfoques interdisciplinarios que se han ido cultivando a partir de las ciencias sociales desde la segunda mitad del siglo XX. En ese sentido, intentaré despejar dudas y tender un diálogo franco donde podamos discutir algunas premisas básicas, para así, en consecuencia, contribuir a mayores grados de entendimiento recíproco entre los distintos sectores quienes compartimos un mínimo denominador común: la lucha contra el poder excesivo de los gobiernos en desmedro de la ley.

Un hecho particularmente controversial en estas últimas semanas en Chile, ha sido la Ley de Identidad de Género. Ley a partir de la cual ciertos sectores que se sienten representados por las ideas del liberalismo clásico, han argumentado que oponerse a la Ley de Identidad de Género sería “ser conservador, medieval, retrógrado y transfóbico” (por lo bajo), entre una serie de epítetos más que, a decir verdad, no buscan discutir genuinamente, sino, por el contrario, buscan la ridiculización a priori de ideas que aparentemente serían del pasado. Sin embargo, ¿es esto realmente así? No es materia del presente texto abordar los detalles de la Ley de Identidad de Género en particular, sino dar a entender, en la medida de lo posible, la lógica con que muchos libertarios de derecha inician sus reflexiones.

Veamos. ¿Significa que, por rechazar la Ley de Identidad de Género, se es homofóbico, transfóbico, machista y medieval? Por su puesto que no. Si esto fuese realmente así, los youtubers norteamericanos Milo Yiannopoulos (homosexual) y Blair White (trans) serían repudiados por el mero hecho de ser homosexual y transexual. Vemos, antes bien, que es al revés: son aplaudidos y hasta íconos de un incipiente movimiento contracultural. Lo que un libertario de derecha tiene en mente a la hora de evaluar temáticas como la del género, primero, es un fuerte énfasis en el derecho de propiedad (siguiendo las dos máximas de Nozick: la libertad individual y el derecho de propiedad); y, segundo, un realismo cognitivo marcado, es decir: la lógica de la realidad es la que prevalece, en contraste al subjetivismo epistemológico y el irrealismo cognitivo. La famosa tabula rasa que cuestiona el reputado psicólogo experimental Steven Pinker.

Seamos un poco más precisos: lo que inquieta a un libertario de derecha no es la preferencia sexual de un sujeto, sino la pretensión de obligar a los demás a que sean tratados conforme a un sentimiento circunstancial (o no), so pena de castigo por parte del aparato coactivo del gobierno.

Por supuesto que una persona en tanto que persona se merece el profundo respeto de todos (claro que, como dice el dicho, "el respeto se gana"). El problema no es ese. El problema es, que la ley obligue a determinadas organizaciones de carácter privado a seguir un determinado curso de acción, bajo la justificación de cumplir una “función pública y/o social”. Ejemplo: taxistas, pasteleros, iglesias, colegios privados, universidades privadas, malls, etcétera. La pregunta de fondo, entonces, cae de cajón: ¿por qué vamos a obligar, so pena de castigo y/o multas, a una iglesia (por ejemplo), ir en contra de su libertad de conciencia? Más aun, ¿por qué tendríamos que lesionar el derecho de propiedad de otros, sea de quien sea? Así las cosas, podemos ver que un libertario de derecha no se opone ni siente apatía por sujetos homosexuales o transgénero, sino que rechaza profundamente pretensiones autoritarias por parte de determinados sectores ideológicos, y mira con preocupación la influencia que tienen éstos en los Estados, bajo concepciones no corroboradas por la ciencia, y que además la rechazan. Refiriéndose a la ciencia por parte de los principales filósofos de la ciencia del siglo XX ("la razón es el lenguaje final de la locura", diría Foucault; ciencia la cual sería “un invento eurocéntrico del hombre blanco” dirían otros tantos), el filósofo norteamericano Stephen Hicks señala:

 

“Para mediados del siglo XX, la conclusión dominante acerca de la percepción, era que estaba cargada de teoría. Los nombres más importantes de la teoría de la ciencia, Otto Neurath, Karl Popper, Norwood Hanson, Paul Feyeravend, Thomas Kuhn y W.V.O Quine, a pesar de las amplias variaciones en sus versiones de la filosofía analítica, argumentaban que nuestras teorías, en gran medida prescriben lo que vemos. (…). Si nuestras estructuras conceptuales modelan nuestras observaciones tanto como al revés, entonces estamos atrapados dentro de un sistema subjetivo sin acceso a la realidad”.

 

Es verdad que aún hay un debate (que no termina) candente si acaso estas diversidades sexuales (en este caso, los homosexuales) “nacen o se hacen” [2]. También es verdad los acercamientos por parte de la ciencia en todas estas materias: la correlación sexo, género y preferencia sexual. Todo eso un libertario de derecha no lo pretende negar. Tampoco pretende rechazar "porque sí" a estas personas. De modo que es una falacia plantear el debate de esa forma, lo cual constituye un grosero hombre de paja por parte de personas que de todas maneras tienen las capacidades intelectuales para abordar este debate desde la honestidad y no desde la ira. 

 

Notas.


[1]  Block, Walter (2010), "Defendiendo lo indefendible", p. 18

Por Rodrigo Norambuena

Estudiante Ing. comercial. Libertario de derechas. Occidentalista. Libre albedrío.

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