Economía

'Hay que diversificar nuestra matriz productiva', un simple castillo en el aire

 

 

Por Rodrigo Norambuena

 

Es año de elecciones presidenciales y los estatistas vuelven al mismo discurso electoral de siempre: ‘debemos generar valor agregado’, ‘hay que diversificar nuestra matriz productiva’, ‘hay que superar el extractivismo', son algunas de las frases sin contenido real, que, a estas alturas de las circunstancias, se han vuelto moneda corriente. Todo esto, prima facie suena bien, pero hurgando en contenidos y propuestas vemos que se queda en la nada misma. Lo más probable es que pasará un nuevo gobierno y este tipo de discursos seguirán y luego se esfumarán, puesto que lo que mueve a estas personas no es llevar, efectivamente, nuestro país al desarrollo, sino más bien obtener el poder político aun a costa de falsas promesas.

El problema no es la inquietud, legítima, por cierto, sino que el gran aliciente y el encargado de todo siempre 'debería' ser el estado. Así, la lógica estatista se replica y no se buscan soluciones que busquen desburocratizar la administración pública, porque, en vez de ver alternativas por otro lado, por ejemplo, brindando incentivos tributarios y que sean las mismas personas las encargadas de llevarnos al desarrollo, ya sea con recursos desde el extranjero o de Chile, se cae en la misma creencia religiosa de siempre: la de creer que el estado puede hacerse cargo de algo.

Así como fueron los emprendedores, comerciantes y empresarios los que sacaron a este país de la pobreza en la década del setenta y ochenta, podrían ser ellos o nuevos emprendedores quienes nos lleven al desarrollo, y logren superar nuestra economía actual basada en la mera exportación de materias primas. Este tema me llevó a la siguiente interrogante: ¿Cuándo un país se desarrolla? Lo cierto es que los países se desarrollan cuando son capaces de ofrecer soluciones al mundo, cuando se generan las condiciones para crear, innovar y emprender pensando en satisfacer inquietudes de gran alcance y a nivel mundial.

El gran desafío que tenemos, entonces, es abrir y los ojos y observar las potencialidades que tenemos alrededor, v.g. a la hora de ofrecer soluciones en materia sísmica. Así como Israel hoy es líder en tecnologías de agua y riego mirando a su entorno, Chile podría ser líder en tecnologías antisísmicas. Hasta ahora (casi) nadie ha visto la tremenda oportunidad que tenemos para transformar un problema (los sismos) en una solución (pueblos y ciudades más seguras a la hora de una catástrofe). México no hubiera tenido que atravesar estos difíciles momentos. En suma, nadie niega que el estado pueda apoyar con recursos en I + D, o la eventual posibilidad de alguna alianza público-privada, se trata de entender que no es el estado el encargado 'per se' de desarrollar a los países, sino las mismas personas con su ingenio y ojo crítico puesto al servicio de los seres humanos, y no al servicio de castillos en el aire.

Por Letras Libertarias

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