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Guerreros de la Justicia Social y el Muro de la Realidad

Lo más hermoso que puede tener este mundo para la mente nihilista, es que la realidad está en una constante batalla contra el idealismo (o, mejor dicho, al revés: el idealismo está en una batalla contra la realidad), batalla que el idealismo no puede ganar y que no sólo eso, sino que choca constante y dramáticamente contra el muro que ha levantado la realidad con rocas de hechos y datos concretos y pegamento de sangre, sudor y lágrimas. De esta manera, las locas quimeras terminan devoradas por el Moloch, si bien de vez en cuando estos sueños pueden desembocar en una realidad aún más despiadada de la que se suponía que estos sueños estaban huyendo.

El sentido de la justicia es algo que está en todos los seres humanos, sin embargo, la calibración de lo que el ser humano como individuo comprende como justicia puede ir variando, y también pueden ir variando sus métodos para hacer que esta justicia (el ideal), se haga una realidad. Dentro de las personas que tiene un sentido de la justicia demasiado elevado y demasiado universal se puede individualizar a ciertos elementos de Izquierda progresista conocidos comúnmente como “guerreros de la justicia social” o SJW (por “social justice warriors”). (Para cada tendencia absurda contemporánea hay una contraparte absurda, así que también surgen los anti-SJW, individuos sin mucha capacidad de reflexión –o bastante parecida a la de su contraparte– cuya posición en el mundo es básicamente ser lo contrario de los SJW, por lo que dependen de estos para justificar su existencia).

Por lo general, los individuos que pueden ser identificados como SJW comparten una especie de batería de intereses y causas entre ellos. Algunas de estas causas pueden ser compartidas por otros individuos (algunas personas no particularmente SJW pueden ser animalistas, otros pueden estar a favor de la autodeterminación de los pueblos originarios, y así), pero la estereotipificación de los SJW proviene de la observación simple donde éstos efectivamente son la personificación de la defensa simultánea de todas las causas.

Esta simultaneidad en la defensa de las causas de los SJW se basa en que, en la dinámica surgida a partir de la relación opresor-oprimido, no puede existir descanso alguno hasta que todos los oprimidos sean liberados de su prisión social, ni tampoco puede haber consecuencia ideológica al defender a un oprimido mientras, al mismo tiempo, el guerrero de la justicia social se transforma en opresor de otro grupo.

La inmigración haitiana encarna el ejemplo de los oprimidos del mundo y la historia buscando una oportunidad, una distribución justa de la riqueza que pertenecería a toda la humanidad, es decir, a  nadie en especial. Puesto que consideran que si el planeta es uno solo y la humanidad es una sola, los SJWs apoyan los movimientos de seres humanos desde lugares menos favorecidos hacia los más favorecidos para que estos individuos puedan acceder a los beneficios que no pueden obtener en sus lugares de origen. Ya que, según la mirada SJW, la riqueza mundial sería una sola y perteneciente a la humanidad en su conjunto, su labor sería la de facilitar que estos recursos lleguen a los oprimidos, haciendo una escala de prioridades para ver quiénes merecen más la ayuda, es decir, cuál es el grupo que dentro de todos los grupos oprimidos por la gran aplanadora occidental/ patriarcal/ cisgénero/ heteronormada/ capitalista/ blanca/ carnívora es el más oprimido. Esta labor la han ido desarrollando a través de redes ciudadanas y voluntarias de apoyo y también ejerciendo presión sobre municipios y ministerios, junto con un trabajo constante a través de redes sociales, donde se ofrece trabajo, muebles, víveres, etc. Es decir, no sólo cuentan con su comunidad de inmigrantes que se apoya a nivel de endogrupo (lo que, sin ir más lejos, ha ocurrido siempre para todos los grupos de inmigrantes) sino que, además, una red de contactos local acude en su ayuda. Altruismo al servicio de los más oprimidos.

El gran problema que sufren los SJW es que su visión de la justicia es onírica y está medida usándose a sí mismos como la divina vara perenne que encarna los más altos ideales de la justicia, pero a la vez son demasiado moralmente supremacistas en su intento de universalizar su visión occidental moderna en un mundo donde hay culturas que no sólo se resisten a la occidentalización, sino que sencillamente se han desarrollado de forma paralela. Así, sucede que pueden ocurrir ciertas situaciones que causan cortocircuito en la mente del social justice warrior promedio.

Basta darse un paseo por los grupos de Facebook nucleados en torno al tema haitiano (e.g., “Haitianos en Santiago Chile”, “Orientación datos y ayuda en general para haitianos en Chile”, “Haitianos en Chile”, “Haitianas solteras en Chile”, “Haitianos en Santiago de Chile ( somos diferentes )”, “Solteros y solteras haitianos en chile”, “Haitianos en Chile (Oficial)”, “Amigos haitianos en chile”, “Ayudar los haitianos encontrar trabajo en chile.”, “HAITIANOS EN RECOLETA CHILE / AYISYEN RECOLETA CHILI”, “Comunidad de Haitianos en Chile MC”, “Solteros y solteras haitianos en chile”) y hacer un simple análisis del discurso para notar no sólo misoginia y una mirada altamente utilitaria respecto de las mujeres (las que incluso son acosadas sexualmente sin ningún disimulo, con invitaciones que dejarían con espasmos a cualquier feminista activista contra el acoso callejero), sino también rechazo hacia la homosexualidad (la bullada homofobia), utilizando palabras como ‘masisi’ para denominar de forma peyorativa a las minorías sexuales, además de actitudes que rayarían en el machismo que los SJW han luchado tanto por erradicar de esta sociedad para que avance (según sus parámetros). Por otro lado, sus nociones de la justicia y la criminalidad por cierto son notablemente más violentas que las nuestras, por lo que la ley de Lynch podría empujar tarde o temprano a actos de barbarismo que horroricen la hipersensibilidad occidental SJW. De esta manera, no sólo estaríamos hablando solamente de una inyección de tercer mundo dentro de una de las sociedades más avanzadas de Sudamérica (al compararla con sus países vecinos, por supuesto), sino de un pensamiento que se acercaría a lo medieval desde el punto de vista SJW.

¿Qué hacemos con esto nosotros, los que contemplamos el asunto desde el exterior, ya que no pertenecemos a la facción SJW? Propongo lo siguiente: nada. Que sean los grupos oprimidos los que pongan en jaque a la tolerancia por la que otros se desviven. Que en su intento de llevar la justicia para las víctimas de la Historia se terminen intoxicando mientras vemos cómo la realidad se articula a sí misma sin pedir perdón a nadie y sin tener compasión de nadie. 

 

Por Francisco JavGzo

Arqueofuturista. Adorador de los gatos. HBD. Anarcotribalista. Deep ecologist. LHP. Chaos Magick.

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