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El liberalismo progresista y su fetichización del NO

 

Contrario al reciente discurso de la oposición, es totalmente falso que el plebiscito celebrado ayer haya sido un 'triunfo'' de la centroizquierda y de quienes ''lucharon en contra de la dictadura''; o, mas bien, de quienes buscaron acabar con el Gobierno Militar que salvó a los chilenos, especialmente a los más pobres, de una tiranía marxista-leninista y/o marxista-maoísta responsable de la muerte de al menos 150 millones de personas alrededor del mundo. La vuelta a la democracia estuvo predeterminada desde el primer minuto de efectuado el ''Golpe de Estado'' -llamado así por los historiadores marxistas y opositores a Pinochet. Más precisamente, en la Constitución del '80 ya existía la idea del plebiscito como herramienta transitoria hacia la institucionalidad, que en un comienzo estipulaba más tiempo y donde, luego, se acortaron los plazos, realizándose finalmente el 5 de octubre del '88.

La idea de que la vuelta a la democracia fue una lucha y un ''logro'' de los corruptos de la Concertación es falsa. Tanto es así, que hasta el periodista Ascanio Cavallo, ex director de la revista Hoy y del diario La Época y coautor de ''La historia oculta del régimen militar'' -con Manuel Salazar y Oscar Sepúlveda- y ''La historia oculta de la transición'', y además coautor de un último libro sobre el 5 de octubre de 1988 (plebiscito), publicado recientemente... lo reconoce.

En otro sentido, se pondera a la ''democracia'', por los nuevos sectores de la centroderecha ''liberal'', (casi) como un valor supremo, en circunstancias que una amplísima tradición liberal nunca vió a la democracia como un fín, sino que siempre se la vió como un medio. Tocqueville, en esta línea, llegó a decir: ''Tengo por las instituciones democráticas «un goüt de tete», pero soy aristocrático por instinto, es decir, desprecio y temo a la multitud. Amo apasionadamente la libertad, la legalidad y el respeto a los derechos, pero no la democracia. He aquí el fondo del alma... La libertad es mi mayor pasión'' Otros, como lord Acton, refiriéndose al clásico Tocqueville, dijeron: ''Tocqueville fue un liberal de pura cepa, un liberal y nada más, sumamente receloso de la democracia y de sus parientes: la igualdad, la centralización y el utilitarismo''.

La demagogia liberal chilena ha llegado a niveles tan esquizofrénicos que hasta se dicen ''defensores de las minorías sexuales'', de las ''mujeres'' y del ''movimiento LGBT+'', desconociendo todo propósito y filosofía subyacente a esos famosos ''colectivos''. ¡Colectivos!

Volviendo a la democracia, uno de los más prominentes pensadores de la derecha libertaria, el gran Erik von Kuehnelt-Leddihn, refiriéndose a lo más granado del pensamiento europeo previo al siglo XX, la Escuela Antidemocrática Suiza, que lo influenciaron tanto a él como a sus epígonos Hans-Hermann Hoppe o William Buckley, dice: "Bachofen pertenece, con Burckhardt, Bluntschli, Vinet, Gonzague de Reynold, y hasta cierto punto con Amiel y Denis de Rougemant, a la escuela antidemocrática suiza, en la que tal vez pudiéramos incluir también a Oscar Bauhofer. Esta escuela, que tiene sus raíces en uno de los más respetables pasados históricos de Europa, atribuye especial importancia a la persona, a los principios federalistas y a la continuidad orgánica de la tradición. En su ideología aparece a veces una semi consciente influencia del suizo Carl Ludwig van Haller. En oposición al de J. S. Mill, el pensamiento de Bachofen tiene una base religiosa. Más que la nivelación burguesa, temía las locuras de las masas ateas, que con un furor ciego e irracional aniquilarían toda libertad."

Otros, como sir Erskine, advirtieron: ''La distinción real entre democracia y libertad, que ha ocupado buena parte de las reflexiones del autor, no puede ser delineada con vigor excesivo. La esclavitud ha sido tan frecuentemente asociada a la democracia, que un escritor muy experto la declaraba hace tiempo esencial a todo Estado democrático; y los filó­sofos de la Confederación del Sur estimularon y favorecieron largamente esta teoría. Pues la esclavitud actúa como un derecho de sufragio restringido, da fuerza a la propiedad y pone obstáculos al socialismo, la dolencia que acompaña a las democracias maduras''

En la misma línea, otros como William E. H. Lecky, son aún más lapidarios con la democracia: "La inclinación a la democracia no significa una inclinación al gobierno parlamentario o una tendencia hacia una libertad más amplia. Al contrario, pueden aducirse poderosos argumentos tomados de la historia y de la naturaleza de las cosas, los cuales prueban que la democracia puede a menudo resultar algo directamente opuesto a la libertad. En la antigua Roma, la vieja república aristocrática se transformó gradualmente en una democracia y ésta se convirtió rápidamente en despotismo imperial. En Francia se ha verificado más de una vez un cambio análogo. Un despotismo que reposa sobre un plebiscito, es una forma de democracia tan natural como la república. Además, algunas de las más fuertes tendencias democráticas son claramente contrarias a la libertad. La igualdad es el ídolo de la democracia, pero dadas las capacidades y energías del hombre, infinitamente diversas, sólo puede ser alcanzada por medio de una constante y enérgica represión de su natural desarrollo..."

Podríamos seguir citando a lo mejor de la tradición liberal y siempre la conclusión será la misma: la democracia no es un fín en sí mismo, y no deberíamos por qué aplaudirla, sino limitarla, pues como diría H. Hoppe: ¡Libertad antes que democracia!

En conclusión, el retorno a la institucionalidad es un proyecto que parte con el Gobierno Militar y no con la incipiente Concertación. Y, por otro lado, como hemos dicho, la democracia no es un fin, sino un medio. Es muy lamentable que la historia se haya distorsionado tan groseramente por ''intelectuales'' snob que más que buscar la verdad (en la cual no creen), a lo único que se abocan es en cumplir los objetivos orientados a la ''revolución''. Como diría el dramatutrgo alemán Hanns Johst en Schlageter (1933)"Cuando escucho la palabra 'intelectual' mi mano corre a la pistola." 

 

 

Por Rodrigo Norambuena

Estudiante Ing. comercial. Libertario de derechas. Occidentalista. Libre albedrío.

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