Opinión

El escándalo rosa de AFP Capital

 

Un video difundido por redes sociales muestra una animada fiesta en un yate. Genial, ¿no? Resulta que los participantes de la fiesta son trabajadores de AFP Capital. ¡Bien por ellos! Pero Alberto Mayol —cuyo lema de campaña como precandidato presidencial implicaba despreciar a todos los electores espetándoles un «no entendiste nada»— considera que la fiesta no debería haberse realizado porque él imagina —no sabe— que la actividad fue financiada con los fondos individuales de pensiones administrados por la empresa. Desde mi punto de vista, la única respuesta que merece el comentario de Mayol es que él «no ha entendido nada»: sus declaraciones no hacen más que verificar su ignorancia en cuanto a cómo operan las AFP y el sistema de pensiones chileno. Lamentablemente, las declaraciones de este oscuro e ignorante sociólogo dieron pie a afirmaciones desafortunadas por parte de funcionarios públicos y de representantes de la AFP. En otras palabras, un chisme infundado se convirtió en noticia. Pero no en una noticia interesante, sino en una de esas notas vomitivas que hacen imposible de mirar los programas televisivos de «farándula».

Osvaldo Macías, Superintendente de Pensiones, afirmó que las AFP están sujetas a un «riesgo reputacional». El superintendente tiene mucha imaginación, por lo visto, y una capacidad extraordinaria para escandalizarse con asuntos sin importancia. A diferencia de Mayol, Macías sí entiende cómo funciona el sistema de AFP: esto es lo que todos esperamos, al menos. Por ende, su comentario no hace más que revelar un moralismo pechoño y rayano en el fanatismo. Es como si hubiese, sencillamente, aprovechado la oportunidad para recordarle al mundo que él es el superintendente y que tiene poder para mosquear a las AFP tanto como su capricho se lo permita.

Alejandra Krauss, Ministro del Trabajo, calificó la celebración como injustificable y afirmó que la actividad respalda la idea de reemplazar las AFP con un sistema estatal. Si asumimos que Krauss, como Macías, entiende el funcionamiento del sistema previsional chileno, concluiremos que ella solamente está sacando provecho de este escándalo rosa para justificar la instalación de un sistema de reparto. Quiero asumir que ella entiende, puesto que ministro del trabajo, pero su declaración levanta muchísimas y muy justificadas dudas al respecto. El hecho de que considere injustificable una fiesta empresarial también resulta ambiguo: puede indicar que no tiene idea de cómo funciona el mundo empresarial (el trabajo) o que está tomando ventaja de la situación para denostar un sistema que desprecia o incluso que, como Macías, simplemente quiere exhibir su poder político. Esta última tesis cobra fuerza si consideramos que el gobierno decidió oficiar a todas las AFP para que informen sobre la administración de su dinero: un claro atropello contra la libertad de empresa que espero sea contestado enérgicamente por las empresas oficiadas.

La declaración inicial de AFP Capital resultaba convenientemente neutra y aclaraba que Mayol dijo una mentira al afirmar que la fiesta había sido financiada con fondos de los cotizantes. No obstante, Juan Carlos Jobet declaró más tarde que la fiesta fue un error. ¿Un error, Juan Carlos? ¿Desde cuándo es un error que las empresas premien a sus trabajadores sobre la base de sus logros? ¿Desde que el don nadie de Macías dijo que las AFP están sujetas al «riesgo reputacional»? ¡Pero esto no es más que el desvarío de un pechoño funcionario público ignorante de la vida real, v.g., del trabajo empresarial! El verdadero error, Juan Carlos, es que tú valides el discurso político: es un error no solamente en términos morales y conceptuales, sino que también político, porque les estás dando poder a quienes no quieren negociar contigo, sino que solo pretenden destruirte. Ni más ni menos: destruirte.

Resulta vergonzoso que Jobet valide el discurso moralista de los políticos. Uno, como ciudadano, espera que las AFP defiendan el sistema de pensiones: no que alimenten el fuego encendido por los políticos para incendiarlo y deshacerse de él. El tema no es ligero: la plata de nuestros ahorros, nuestras jubilaciones, están custodiadas por las AFP y nosotros queremos que estén bien cuidadas. No queremos que los fondos sean apropiados por los políticos y no queremos, de ninguna manera, que se valide el discurso político de que sea «justo» establecer un sistema de reparto (porque no lo sería) o de que las AFP hacen un mal trabajo (porque han demostrado lo contrario). Las AFP deben ponerse los pantalones y defender lo que hacen incluso cuando los políticos pretendan levantar un correveidile desde esto. Si AFP Capital quiere hacer fiestas sobre yates, tiene todo el derecho de hacerlo y de refregarles en la cara los videos de estas celebraciones a Mayol y a Macías y a Krauss y a Mesina. Tiene el derecho de hacerlo por el principio básico de que cada uno es dueño de su propia plata. Así que Jobet debe no solo cuidar sus palabras, sino que corregir lo que afirmó en cuanto a que haya sido un «error» tener esa celebración porque, al afirmar esto, está poniendo en duda que AFP Capital pueda hacer lo que quiera con su plata y que los cotizantes podamos hacer lo que nos plazca con la nuestra.

Todos se han equivocado al opinar con respecto a la fiesta. Y el tema, para empezar, es más propio de una revista de farándula que de un periódico serio: no se trata de un asunto que justifique una manifestación ni oficios del gobierno ni declaraciones de autoridades.

Por Cristian Mancilla

Master of Philosophy. The Australian National University. Profesor de Latín y Griego Antiguo.

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