Política

Derecha Alternativa: una introducción para derechistas pusilánimes

 

Piñera ha salido electo con abrumadora mayoría, y si bien es cierto que las lágrimas de los progresistas son un desayuno rico en sales minerales, no hay que dormirse en los laureles ni perderse: quizás hoy se ganó una elección presidencial, pero el poder siempre está en disputa. Quienes mejor saben esto son los izquierdistas, quienes ya proyectan un nuevo 2011, y lo más probable es que salgan a hacerle la vida imposible al gobierno. En este contexto, la derecha debe entender que esto es una batalla cultural y no un asunto de votar cada cierto tiempo, y se debe tomar el peso de lo que significa disputar los espacios.

En relación a la realidad, seamos claros: la derecha convencional no sabe nada. Vive repitiendo discursos repletos de lugares comunes mientras el enemigo avanza y toma posiciones en los centros de alumnos, en los sindicatos, en los medios de comunicación, e incluso en los partidos de derecha. Al final, el margen de acción de un gobierno de Piñera es acotado, lo van a presionar y es probable que ceda. Quienes entienden la complejidad de esto son los derechistas alternativos, que más que alegrarse por el triunfo de Sebastián Piñera celebran cada derrota de la izquierda. Ellos entienden que ésta es una disputa de posiciones y ven más allá de lo inmediato, por lo tanto, es importante distinguirlos, pues en ellos recae que en el largo plazo no se izquierdice aún más el país.

RAICES NORTEAMERICANAS

La Derecha Alternativa (Alt-Right, en inglés) tiene los orígenes de sus manifestaciones más públicas en la elección que sacó a Trump presidente, y si bien siempre existió una oposición a la agenda progresista que se había instalado en las elites norteamericanas –incluido el mainstream republicano–, ésta nunca se había expresado en términos políticos ni había sacado presidentes electos. Ha obtenido notoriedad desde que la mismísima Hillary Clinton la mencionara como el enemigo a vencer de su candidatura[1].

Para las elites acomodadas de las caras universidades y medios dominantes, la Alt-Right es un cúmulo de racistas, xenófobos, islamófobos y misóginos transhomofóbicos que no saben lo que hacen y que se dedican a odiar a las minorías. Ahora bien, si se analiza de manera un poco más profunda, se puede ver que la Alt-Right en realidad representa la desconexión total entre las elites dominantes y la gente común y corriente, es decir, “el pueblo”, el mismo que se cansó que –en lugar de darles un trabajo– vinieran acomodados a decirles cómo pensar e insultarlos sacándoles sus títulos y grados académicos en cara si no estaban de acuerdo. Algo muy parecido a lo que pasa en Chile con el término “facho pobre”, utilizado por el ABC1 de izquierda con total impunidad moral.

En esencia, la Derecha Alternativa se puede definir mejor por aquello a lo que se opone[2], debido a que no cuenta con un tronco ideológico unitariamente definido y acumula una serie de grupos tan diversos como opuestos en algunas materias, a saber: Nacionalistas, Identitarios, Libertarios, Conservadores, Liberales clásicos y alguno que otro troll de 4chan. ¿Y a qué se oponen? In a nutshell: al consenso cultural progresista de las elites europeas y norteamericanas, expresado a través de la corrección política. Se oponen a la idea de que no existen diferencias innatas entre hombres y mujeres –también conocida como ideología de género–, a la idea de que no existen diferencias entre culturas y todas son iguales –multiculturalismo–, a las políticas de fronteras abiertas y al Estado de Bienestar que financia todo lo anterior. En general, se opone al discurso victimista que ve opresión en todas partes y reduce tu individualidad a la de “minoría oprimida” a la que arbitrariamente perteneces así como también a la idea de que la verdad no debe decirse si es ofensiva; es más, ellos dicen abiertamente aquello que supuestamente no deberían decir a través de memes o chistes, para provocar a los progresistas y mostrarlos como violentos sólo por no poder aceptar la realidad, alegando que “sólo son memes”.

Hay ciertas banderas en común también que le dan algo de uniformidad. De partida se reconoce como valioso el aporte y estudio de la cultura occidental –en contraposición a las ideas posmodernas de Frankfurt–, la religión católica es vista por algunos como una institución que tiene aportes que entregar y no solamente como irracionalidad pura –si bien siempre habrán disputas en torno al aborto–, la defensa de la libertad de expresión es un mínimo y, por último, el Estado es en general visto con escepticismo y con deseos de reducirlo. Todo esto muy a grandes rasgos.

Es difícil decir qué será de la Alt-Right y Trump a futuro, pero lo que sí se sabe es que ha influido en la forma de hacer y de entender la política, es decir, si sale electo un candidato con todos los medios tradicionales y elites universitarias de su país en contra y con un discurso altanero y ofensivo, es porque el mensaje a las masas se debe dar de otra forma. Este movimiento también ha llegado a Chile[3], y sus implicancias pueden ser importantes a largo plazo, es lo que analizaremos a continuación.

DESEMBARCO DE LA ALT-RIGHT EN CHILE

Desde el gobierno de Bachelet que la Derecha Alternativa se ha empezado a agrupar y defender sus ideas en distintos lugares en los cuales antes no tenía presencia. De a poco la hegemonía que tenía la izquierda en redes sociales, ha dado paso a una confrontación entre páginas de Facebook y canales de youtube. Al principio los izquierdistas, acostumbrados a dominar redes sociales, se miraban entre sí pensando que eran “pagados por la derecha” o “acomodados como Axel Kaiser”, pero se desconcertaban al darse cuenta de un número creciente de personas que se identificaban con la derecha no eran acomodados, no eran pagados y provenían de sectores que no eran ABC1 a disputarles sus espacios y sus discursos. Y no todo es redes sociales, también han surgido movimientos que han desafiado la agenda progresista como Fuerza Nacional-Identitaria, Capitalismo Revolucionario y Con Mis Hijos No Te Metas Chile. Algunos de ellos encontraron en José Antonio Kast a su referente ideal, y él no defraudó: se dedicó a desarmar izquierdistas con argumentos y templanza, sumado a un hábil manejo de memes y trolleos en Twitter, que terminaron generando un movimiento sorprendentemente fuerte que antes no existía.

 

 

 

Realmente es un error circunscribir a esta Nueva Derecha, es decir, la Alternativa, en los viejos estandartes pinochetistas pues el movimiento va mucho más allá de eso: en realidad se trata de uno que promete desafiar los consensos socialdemócratas actualmente instalados en Chile por la izquierda y apoyados por la derecha mainstream. Lo que se verá por parte de la Derecha Alternativa en el nuevo gobierno de Piñera –además de un trolleo incesante de progresistas– será una oposición ideológica cada vez que Piñera conceda puntos al enemigo, o sus seguidores salgan a utilizar lenguaje inclusivo o alguna otra monserga progre. El objetivo de este movimiento será en primer término depurar a aquellos derechistas que están escondidos en caros think-tanks o posiciones de poder dentro del piñerismo pero cuyo aporte real para la batalla cultural se limita a alguna columna ocasional y políticamente correcta en La Tercera, pues con ellos la derrota en el largo plazo está asegurada, por eso debemos distinguirlos, que es lo que haremos a continuación.

DERECHA ACOMPLEJADA VS DERECHA ALTERNATIVA

Si hay algo que todos los derechistas acomplejados tienen en común es que están obsesionados con el centro político. Esto tiene sentido en época de elecciones, pues la gente tiende a evitar los extremos a la hora de votar, pero en un contexto normal declararse en busca permanente del centro significa que uno está buscando decir lo que sea que apoye la mayoría circunstancial. No hay que olvidar un dato importante: las ideas “de centro” de hoy no son las mismas de hace 20 años, y quien permanentemente ha jugado con eso es la izquierda, corriendo el cerco a su favor. Ellos no andan con medias tintas: abiertamente dicen que son de izquierda. En contrapartida, vemos “líderes” de ChileVamos diciendo que no son de derecha como Piñera o Hernán Larraín, vemos a otros diciendo que son de centro como Alejandra Bravo o a los de Evopoli que hablan todo el tiempo de la “centroderecha” o del “centro liberal”, quizás por cobardía o porque nunca le tomaron el peso a lo que significaba ser de derecha. A diferencia de todos ellos, los derechistas alternativos dicen que son de derecha –o libertarios, o conservadores según el caso– y defienden sus ideas, en primer lugar destruyendo la supuesta superioridad moral de la izquierda[4] y, en segundo lugar, estudiando con argumentos y determinación, donde sea que se dé una discusión pues el objetivo es convencer gente, participar de asambleas, abrir canales de Youtube o darse a conocer.

 

 

Una segunda diferencia fundamental tiene también que ver con la forma. Los derechistas alternativos no hablan como la izquierda. Esto significa rechazar de plano, por ejemplo, cosas como el llamado “lenguaje inclusivo”. El derechista alternativo entiende que el lenguaje es también un terreno en disputa, y que los conceptos utilizados son claves para posicionar agendas o contra-atacar argumentalmente de forma efectiva. La derecha convencional por otra parte, nunca entendió que cuando le empezaron a hablar de lucro lo que estaban haciendo era posicionar un concepto en las mentes de las personas. Y cuando les hablan del “todos y todas”, “derechos sociales” u otros también les están intentando posicionar conceptos. En lugar de tomarle el peso al asunto, caen redonditos en el juego y lo que es peor, con el paso del tiempo adoptan las palabras que les entregan. Hoy vemos un triste escenario donde los movimientos universitarios de derecha escriben, usan consignas y se ven de la misma forma que un movimiento frenteamplista, terreno en el cual el original siempre va a ser mejor que la copia, así siempre van a perder. Hasta Jaime Bellolio anda con la monserga del “todos y todas”, descartado por la RAE pero utilizado por la izquierda posmoderna para intentar abrir peleas entre sexos y explotarlas políticamente.

Por último, una tercera diferencia que nombraremos es que el derechista alternativo no le tiene miedo a las etiquetas, entiende que simplemente son armas que la izquierda utiliza para acallar las críticas y usa las propias. Las acusaciones de fascista-fachopobre-misógino-homófobo, etc. simplemente le resbalan y no sólo eso, le sirven de combustible, pues así quedan en evidencia quienes realmente son los intolerantes. En este sentido, es crítico de los medios y periodistas, que son los primeros en pontificar desde un pedestal de la moral auto-adjudicado. El derechista alternativo disfruta pensando en el mejor meme para ridiculizar socialistas y aprovecha cada oportunidad que tiene en sacar a relucir las histéricas respuestas que obtiene, así fue como nació Pepe the Frog, una simple caricatura que ha sido sindicado como símbolo de odio por los izquierdistas, lo cual es una muestra del absurdo al que pueden llegar buscando enemigos donde no los hay. En contrapartida, el derechista acomplejado vive con miedo a que le digan que es “facho”, busca por todos los medios parecerse a la izquierda para no caerles tan mal, e incluso se suma a ellos cuando se trata de apuntar con el dedo a los machistas-homofóbicos-racistas de turno. El mejor ejemplo es Felipe Kast, quien se vistió de mujer y propuso una ley para acabar con la brecha de género, lo cual abre dudas acerca de los propósitos de su movimiento si acaso es la renovación adecuada que el sector necesita, tema que ya hemos abordado con anterioridad.[5]

Al igual que el Frente Amplio que busca suplir a la Nueva Mayoría, la Derecha Alternativa tiene como objetivo depurar a su sector de los débiles o carentes de convicciones. Esas convicciones son las que analizaremos a continuación.

¿QUIERES UNIRTE A LA DERECHA ALTERNATIVA?

Nos hemos enfocado mucho en la forma de lo que hace un derechista alternativo pero poco en el fondo ideológico, tema que da para largo y quizás una nueva columna. En general, la Derecha es el reconocimiento de la diferencia y la aceptación de verdades incómodas acerca de la naturaleza humana[6]. Los sexos son diferentes, las culturas son diferentes, las razas son diferentes. Por autonomasia, esto implica el rechazo al igualitarismo, en tanto se trata de una ideología que atenta contra la naturaleza humana y por lo tanto, contra nosotros mismos[7]. La aceptación de la naturaleza humana implica rechazar la Tabula Rasa[8], que es la idea de que nacemos como una hoja en blanco moldeable y que si el gobierno se hiciera cargo de nosotros llegaríamos a un mundo sin maldad, ni violencia y todos seríamos tan inteligentes como Einstein. Los seres humanos somos bondadosos y nobles, pero también tenemos notables falencias, tanto biológicas como psicológicas, cosas que son imposibles de eliminar, y genera en última instancia más daño convencernos de que no existen. Las fuerzas que confluyen en la Derecha Alternativa puede buscar puntos en común en tanto entiendan que el enemigo está en el Estado y en la corrección política, a la que algunos llaman marxismo cultural.[9]

Los Alt-Derechistas están en Chile, se los puede ver publicar memes de helicópteros o de Pepe la Rana, burlándose de los progresistas, manejando páginas de Facebook o saliendo a la calle cuando hace falta. Sus principales referentes actuales son José Antonio Kast, Axel Kaiser, Fernando Villegas, Guillaume Faye, Milo Yiannopoulos, Ben Shapiro, Agustín Laje, Javier Milei, Nicolás Márquez, Blaire White, Candance Owens, Hans-Hermann Hoppe, Dennis Prager, Jared Taylor, Dave Rubin y Jordan Peterson entre otros. Si quieres unirte eres bienvenido, búscalos, la aventura recién comienza.  

 

 

Por Nicolás Palma

"Libertario de derecha, seguidor de Hans Hermann Hoppe y Jordan Peterson. Ingeniero Comercial que le gusta leer".

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