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Cuando todo importa, nada importa

“Es lamentable que incluso tengamos que decir ‘Las Vidas Negras Importan’, quiero decir, si vas a través de la historia a nadie le ha importado una mierda. Quiero decir, puedes matar gente negra en la calle, nadie va detenido, nadie va a la cárcel. Pero cuando digo ‘Las Vidas Negras Importan’ y dices ‘Todas las Vidas Importan’, eso es como si yo dijera ‘Las Vidas Gays Importan’ y tú dijeras ‘Todas las Vidas Importan’. Si yo digo ‘La Vida de las Mujeres Importa’' y tú dices ‘Todas las Vidas Importan’, estás diluyendo lo que estoy diciendo. Estás diluyendo el asunto. El tema no es sobre todo el mundo. En este momento, es sobre las vidas negras.

Body Count, “No Lives Matter”

 

El punto de la introducción de la canción de Body Count es simple: ampliar la cobertura del argumento termina por hacerlo insignificante porque desvía la atención de lo medular y pasa a depositarla en todo. Así, cuando un problema pasa a abarcarlo todo, ocurre que también abarca nada, porque cuando un problema es socializado, es decir, repartido entre todos, se diluye. Este mismo reclamo es levantado por los activistas de #NiUnaMenos cuando otros elementos, como contrarrespuesta a la postura de los primeros, claman #NadieMenos. Su justificación es sencilla: nadie es más importante que otro y tampoco desean la muerte de otras personas, no obstante, en ese preciso momento el asunto se trata de las mujeres, de evitar la muerte de las mujeres.

Planteado así, es fácil de entender: el asunto puede ser un flagelo transversal, sin embargo, el repartir la situación hasta que cada uno de los átomos de la sociedad se haga parte de la misma, hace que ésta se haga invisible.

Hace pocos días, un lienzo de la campaña al Senado del ya senador socialista Fulvio Rossi rezaba: No más migraciones ilegales. Ley de expulsión inmediata a los delincuentes. El asunto no pasó desapercibido, y ha sido bastante criticado sobre todo por gente de su ex-partido. No obstante, Rossi sólo ha puesto en la palestra un asunto que no es secreto, no es discreto, y definitivamente no es silencioso; al menos, no en la zona norte del país.

Actualmente, la inmigración está siendo un asunto de preocupación para la ciudadanía. En el pasado –cuando Chile ya existía como país, claro, no cuando distintos pueblos indígenas recibían inmigración europea poco amigable– la inmigración no era un asunto de preocupación para la ciudadanía). En una sociedad multicultural como ésta, la autoconsciencia étnica suele ser privilegio de algunos pocos que guardan relación con pueblos originarios, por lo que el grueso de la ciudadanía no le importa en realidad la identidad étnica (si es que tiene alguna), no le interesa preservar nada y ni siquiera considera prioritario el mantener la idiosincrasia y culturas locales, y es que, a pesar de lo que quieren dar a entender ciertos individuos de Izquierda, la verdad es que Chile no es un país racista. Actualmente, la inmigración está siendo un asunto de preocupación para la ciudadanía porque las formas en la que ésta se manifiesta rompen la sensación de seguridad existente anteriormente. Si antes la seguridad ciudadana estaba en niveles no óptimos, ahora está peor, es decir, aún menos óptimo que no óptimo.

Por lo anterior, no es de extrañar que tanto la ciudadanía como algunos representantes de la ciudadanía hablen del tópico ‘delincuencia extranjera’, ‘inmigración delictiva’, o cualquier forma que utilicen para denominar a la fracción criminal dentro de las masas inmigrantes. Para reconocer la existencia de esta fracción criminal no se necesita ser racista (como yo), ni xenófobo (como yo), ni etnocentrista (como yo), sino basta poner atención a las noticias.

Pese a todo, esta realidad tan innegable como la alabanza progresista a la música mediocre, la notable elegancia de juego de la Universidad Católica y la inmensa pérdida de recursos en proyectos absurdos e inútiles financiados por el Estado, es diluida en un mar de insignificancia por la Izquierda: ante un argumento sobre la inmigración delictiva, elegirán uno o varios caminos, a saber:

Hay más chilenos en el extranjero cometiendo crímenes que extranjeros en Chile cometiendo crímenes.

La cantidad de extranjeros dentro de Chile cometiendo crímenes es mínima en comparación al número de extranjeros que hay.

Hay más chilenos cometiendo crímenes dentro del territorio que extranjeros cometiendo crímenes dentro del territorio.

Demos por un momento el privilegio de la duda, y aceptemos estas tres aseveraciones como verdades absolutas. ¿Niega alguna de ellas la existencia de una fracción delictiva del flujo inmigrante? No. El  problema argumental es que cualquiera de estas tres opciones diluye la atención en el asunto de fondo que es la fracción de inmigrantes que comete crímenes, no la que no los comete, no la masa de delincuentes chilenos actuando dentro de Chile ni tampoco la masa de delincuentes chilenos actuando en el extranjero. Todos estos problemas son y deberían ser de preocupación, sin embargo, tal como con Black Lives Matter y #NiUnaMenos, el hecho de distraer el foco de la atención transforma el asunto en algo vano y sin importancia. Pese a lo que digan los maestros de la tergiversación, ni la delincuencia es un mito ni un cartel va a aumentar la xenofobia: la xenofobia la provocan los actos que causan huellas en la percepción de las personas. Y si la inmigración durante fines del s.XIX y principios del s.XX no era un tema de preocupación y hoy sí, es porque no sólo los tiempos han cambiado, sino también el tipo de inmigración es diferente.

Si bien jamás votaría por Fulvio Rossi (no confío en tanos) y soy un desvergonzado partidario de la expulsión inmediata de todos ellos, sean delincuentes o no (me da igual lo que piensen, no apoyo la eugenesia social basada en características exclusivamente individuales y voluntarias), coincido con Rossi en que "quienes critican no conocen la realidad de Tarapacá y hablan de la comodidad de su living". Living bastante cómodo, y bastante lejano de donde todo esto sucede, por cierto, y es que es muy fácil estar a favor de algo cuando sólo se comparte lo pintoresco y son otros los que tienen que experimentar los coletazos en el dia a día.

Por Francisco JavGzo

Arqueofuturista. Adorador de los gatos. HBD. Anarcotribalista. Deep ecologist. LHP. Chaos Magick.

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