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¿Cambiar el nombre al aeropuerto Pudahuel?

El argumentum ad hominem debe estar entre las falacias más penosas esgrimidas por las masas, y caer en la tentación de valerse de él para justificar alguna posición es altamente probable cuando el individuo siente algún tipo de superioridad moral, o sencillamente carece de buenos argumentos para la defensa de las convicciones que le surgen de manera instintiva pues de eso se trata todo: de escoger argumentos racionales para legitimar lo que se siente de manera irracional.

No es de extrañar que el grueso de las masas que simpatizan con la Derecha sean ignorantes e incapaces de librar un buen debate: en una población, es de esperar que los valores medios sean la mayoría, y es la ignorancia la condición por defecto en el ser humano, no el saber. Por esa razón, existe tanta gente de Derecha hablando de la pésima persona que fue Pablo Neruda (aprovechador, abandonador de hijos, etc., etc.; la historia es conocida), como si eso fuera un argumento de peso en el asunto del cambio de nombre del aeropuerto de Santiago.

Si Neruda fue comunista[1] carece de importancia. Sin embargo, a la Derecha parece importarle tanto como para ignorar la obra del poeta, pues no cabe duda alguna que no hubiera hecho mayor comentario si el poeta hubiera sido de su bando, por cuestionable que haya sido su vida privada. El único argumento que realmente tiene peso, es el de la relevancia de la figura de Neruda en el desarrollo de la aeronáutica chilena, es decir, ninguna. Probablemente, Neruda sea tan importante para la aviación como el comodoro Arturo Merino Benítez lo fue para la poesía chilena. Tan sólo ese argumento basta para cuestionar todo proyecto de cambio de nombre para el aeropuerto Pudahuel, pudiendo ignorarse incluso el evidente sesgo político que impregna la iniciativa del cambio de nombre, pues no se trata de posicionar a Neruda por ser artista y ser de Izquierda, sino de borrar la figura de Merino Benítez por el hecho de ser uniformado (“milico”), que es algo que se relaciona con lo represivo, lo opresivo, el poder, con ser golpista, enemigo de la libertad, fascista, y de Derecha.

Que Andrés Benítez diga lo que quiera, no obstante y pese a ser real la “incultura total” de la Derecha[2], que el aeropuerto de Fiumicino se llame “Leonardo da Vinci” (donde venden exquisitos sandwiches de porchetta 100% recomendados y tóxicos) no es justificación suficiente para que, sin despreciar a Pablo Neruda, el aeropuerto Pudahuel cambie de nombre por una presión metapolítica.

En una época oscura de memetización vernácula, lo que haya hecho Arturo Merino Benítez carece de importancia argumental para una Izquierda que únicamente valora la identificación, tentación vulgar de la que la Derecha no ha sabido librarse, prefiriendo caer en el debate chabacano y grosero, en vez de debatir en términos lógicos y que logren detener la ofensiva cultural de una Izquierda que opta por el gran borrón y por la aniquilación de las figuras e ideas que esta ala política identifica con sus enemigos.

Notas.

Por Francisco JavGzo

Arqueofuturista. Adorador de Ailuros.HBD. Anarcotribalista. Deep ecologist. V.I.T.R.I.O.L. 14888

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