Opinión

Breve reflexión en torno al #8M: ¿muerte al macho?

 

Más allá del origen etimológico del término feminista; de sus reivindicaciones en el pasado y de las distintas facciones históricas que podrían discutirse a partir de ello, lo cierto es que hoy existen ciertos feminismos hegemónicos que lideran este proceso: el radical, queer y transfeminista (no equivalentes necesariamente). Esto es, una serie de corrientes variopintas que convergen en una supuesta lucha contra el "patriarcado", entendido éste como un sofisticado mecanismo de poder en desmedro de sujetos históricamente "oprimidos".

Desde allí uno podría comprender cuñas como "muerte al macho" y otras de connotación similar. Lo hilarante de lo anterior es ver apoyar muchas jóvenes sub-20 a un movimiento que tal vez ni siquiera las representa. Consideran, así, que "muerte al macho" se limitaría a "muerte al machismo". Nada más falso. El slogan implícito "muerte al macho" no significa visibilizar la violencia hacia la mujer. ¿Esto por qué? Porque de partida la mujer en tanto que sujeto político ha sido superada. En términos simbólicos: "la mujer ya no existe". De ahí se entiende que muchos colectivos feministas llamen a lesbianizar a las mujeres (como primer paso), ya que hay —dicen— un sistema biopolítico donde el placer es reprimido y disciplinado por el actual sistema heteronormativo/capitalista. El movimiento feminista es anticapitalista. No hay lugar para disidencias.

Así, los hombres y las mujeres no son más que "construcciones sociales" y ficciones biopolíticas que responden a un sistema binario que parte desde una "centralidad". De esta manera, hasta un homosexual es parte de este sistema binario (heterosexual/homosexual) [1] que "invisibiliza" a quienes se encuentran en la "marginalidad", es decir: trans, queer, intersex, etcétera.

En este sentido, la violencia es legitima si el propósito es "educar" en esta lucha contra el sistema binario hegemónico imperante. Leonor Silvestri (transfeminista argentina) nos dice: “construir una cultura nuestra, transfeministas, no implica simplemente acciones pacíficas (…) la construcción pacífica no es obstruida por estos ejemplos: matar a un policía… prenderle fuego a la oficina de una revista que conscientemente publicita un estándar de belleza… secuestrar al presidente de una empresa que trafica con mujeres: Pancho Doto por ejemplo. Atacar a los más incorregibles ejemplos del patriarcado es una manera de educar a la gente en la necesidad de una alternativa."

Tenemos entonces que las feministas radicales, transfeministas y otros movimientos de similar convocatoria están llamando explícitamente a la violencia. ¿De verdad las mujeres están dispuestas a tolerar esto, o es que ya fueron adoctrinadas? Hay que tener ojo con el auge del movimiento feminista. ¿Cuántas más están dispuestas a caer en las garras del fanatismo? En resumidas cuentas: el movimiento feminista hegemónico no busca "acabar con el machismo", busca "deconstruir" el sistema "sexo/género" imperante, con el propósito manifiesto de una revolución gradual, pasiva, horizontal y molecular, al servicio, por supuesto, de la izquierda.

 

Por Letras Libertarias

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