Opinión

Batman vs Superman: la ética individualista del hombre murciélago

 

Por: Jorge Briseño.

 

El popular personaje creado por Bob Kane ha sido parte del imaginario público desde su mítica aparición en Detective Comics en 1939. Es el segundo superhéroe creado por DC Comics después de Superman, y uno de los personajes más populares del mundo de las historietas. Sin embargo, una de las mayores razones de la popularidad del hombre murciélago está relacionada a sus motivaciones más mundanas y realistas respecto al superhéroe kriptoniano.

Superman y Batman constituyen dos polos diferentes, como el sol y la luna que buscan lo mismo por razones prácticamente opuestas. Mientras Superman es un superhéroe que obtiene sus poderes del sol, y anda a rostro descubierto durante el día combatiendo el crimen, Batman obtiene sus ventajas en el sigilo de la oscuridad de Gótica  y combate el crimen bajo un antifaz durante la noche. Por otro lado, mientras Superman obtuvo sus poderes por obra de su propia naturaleza kriptoniana, Batman no tiene poderes más que su voluntad imparable y una inmensa fortuna que el mismo ha forjado.

Pero hay algo que además de sus orígenes y estilos los hace radicalmente distintos, y tiene que ver con el origen de sus motivaciones, que por un lado en el caso de Clark Kent es meramente altruista, por el contrario en el caso de Batman surge a partir de la búsqueda de redención constante que se sucede tras la violenta muerte de sus padres. Este hecho hace que la vida del joven Bruce Wayne de un vuelco a intentar volver a salvarlos posteriormente a través de otras personas. Este hecho queda especialmente patente en la historieta “Batman: Guerra contra el crimen”, dónde intenta salvar al joven Marcus de una vida criminal, tras haber presenciado el asesinato de sus padres.

A diferencia de lo que sostiene Stephen Layman en el ensayo “¿Por qué ser un superhéroe? ¿Por qué ser moral?”, en dónde afirma que los superhéroes clásicos no salen a proteger a la gente por motivos de interés personal (Layman, 2010), yo sostengo que Batman se intenta salvar a sí mismo a través de ese niño, siendo aquella fuerza justiciera que hubiese podido salvar al joven Bruce Wayne de vivir una vida de sufrimiento y carencias afectivas.

Batman constituye un  símbolo de la ética individualista al intentar llegar a salvar a aquellos que la burocracia estatal de Gótica ha fallado en proteger. Él representa el triunfo de la iniciativa individual por hacer el bien versus la coacción estatal mediante la ley y la policía de evitar el mal, porque ahí donde apenas llegan los tentáculos del estado, este es tremendamente ineficiente, ineficaz y corrupto. Si bien la existencia del crimen es inevitable, el hecho de que exista Batman evidencia las carencias y limitaciones que tiene el departamento de policía de ciudad Gótica y el mismo estado.

Por otro lado, esta búsqueda egoísta por salvarse a sí mismo ha traído beneficios incalculables a la comunidad de Gótica, y esto se explica porque al contrario de la creencia popular de las personas, buscar nuestro propio beneficio personal trae ganancias inesperadas e incalculables a la comunidad. Batman representa el mismo espíritu que inspira a las fundaciones de beneficencia privadas, que bajo la luz del día intentan ayudar a determinadas personas que se encuentran olvidadas por el estado y así salvarse a sí mismos mediante la ayuda a través de otras personas.

A diferencia de Superman que salva a las personas como pasatiempo, la ética de Batman está lejos de estar inspirada por el altruismo entendiéndolo como aquella ética que obliga a buscar el bien de los demás incluso cuando esto atenta contra tus propios intereses (Rand, 1961), sino muy por el contrario, Bruce Wayne simplemente no puede dejar de ser Batman porque no puede dejar de buscar alivio a sus propias heridas.

Bruce Wayne es un firme partidario de la ética individualista, y es tan así que en  “Batman: Guerra contra el crimen”, tras ayudar a las personas de Bayside contra las mafias de narcos, compra la fábrica que estos usaban cómo laboratorio de narcóticos y la transforma completamente para así contribuir en volver a hacer prosperar nuevamente al barrio, y dejar que la iniciativa individual de los vecinos haga el resto.

La ética de Batman no le exige al personaje más de lo que puede y está dispuesto a dar, de manera que es un personaje muchísimo más emparentado con las personas de carne y hueso que buscan su propio bien, respecto a los mártires del altruismo como Superman que se sacrifican por algún ideal que eventualmente puede ser erróneo. Batman por el contrario, en la medida que respete los derechos de las personas nunca podrá estar equivocado al intentar sanar sus propias heridas y buscar su propio bien, al mismo tiempo que beneficia a la comunidad de ciudad Gótica.

Bibliografía.

Layman, S. (2010). ¿Por qué ser un superhéroe? ¿Por qué ser moral? En T. Morris, Los superhéroes y la filosofía: La verdad, la justicia y el modo socrático (págs. 295-313). Madrid: Blackie books.

Rand, A. (1961). La virtud del egoísmo. Buenos Aires: Grito Sagrado Editorial.

Por Letras Libertarias

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